
Tras un largo viaje de siete horas en el cual pudimos ver cuatro películas y media, pues el autobús hizo cinco paradas, llegamos finalmente a la ciudad en donde se llevaría a cabo el primer concierto en México de Lady GaGa como atracción principal.
Mi hermano y yo, nos subimos al taxi que nos llevaría a nuestro hotel en zona centro de la ciudad. Los sándwiches habían sido devorados hacía muchas horas y nuestros estómagos ya reclamaban algo de comida. Buscamos en los alrededores del hotel pero jamás encontramos algo decente, así que comimos en un buffet de comida china, que por cierto sabía asquerosa y estaba fría.
Regresamos al hotel y pasamos a saludar a Charlene, quien estaba hospedada ahí también por el mismo motivo que nosotros. Desde febrero que no la veía.
Antes de ir a dormir fuimos a un oxxo cercano y compramos todo para hacer sándwiches, unas papitas, agua y un gatorade. Al siguiente día nos levantamos a las 5:00 a. m. preparé la comida y nos largamos al estadio. Con todo y todo llegamos a las 7:30 y ya había muchísima gente. Vestidas disfrazadas de GaGa, chavos con chaquetas con la frase “born this way” en la espalda, chavas con tacones cuando sabía que estarían paradas muchas horas. Era un circo, y yo estaba ahí, formaba parte de él.
Nos dejaron pasar a las afueras del estadio a las 11:00, y lo estúpidos de seguridad no dejaban pasar con comida, así que sin pensarlo dos veces la dejé en el suelo y corrí a la fila. Toda iba muy bien, éramos el séptimo y el octavo en la fila, pero no teníamos agua, ni comida, yo apenas y había desayunado un sándwich, pero Osmar no había probado bocado y temía que se fuera desmayar, pues el sol estaba encendido a toda potencia. Para rematar la comida y el agua estaba carísima. Esa fue la razón por la que hubo tantos desmayados por deshidratación. Vimos como el sol pasaba de un lado a otro por encima de nosotros. Por su puesto me había embadurnado de protector solar, pero había olvidado ponerme en las piernas y llevaba shorts. Aún ahora mientras escribo observó la mancha roja como si fuese sangre molida en la piel de mi pierna derecha.
Al estadio nos dejaron pasar hasta las 5:00, ahí esperamos todavía tres horas más, hasta que salió una mierda de dj que bailaba en todo el escenario empinándose una botella de tequila, para después ponerse un penacho y sostener unas hachas talladas en piedra. Todos la abucheamos hasta que por fin se retiró del escenario y dio entrada a Semi Precious Weapons, quienes tocaron sus rolitas pegajosas entre ellas la homónima a la banda y una nueva llamada Live, Live, Live. Dijeron que tocaban con Stefani desde 2006 y relataron que la conocieron en un bar mientras ellos tocaban, ella estaba ahí entre el público y sabía cada una de las palabras de sus canciones y llevaba puesto nada más que su ropa interior, y en ese momento fue cuando Justin Tranter, el vocalista quine se había quitado los pantalones de su traje y quedado en medias con tacones), le dijo: “I don’t know who you are, but i want to fuck you”.
Ellos acabaron de tocar y bajaron del escenario para dar paso a quien todos íbamos realmente a ver. Fueron los peores treinta minutos del día, la gente empujaba, gritaba y se revolvía ferozmente. Fue cuando temí por mi vida, pensé que quedaría prensado entre la valla y la multitud.
De pronto se bajó un telón y en empezaron a proyectarse líneas formando cuadros, después números que no iban en cuenta progresiva ni regresiva, sino enloquecidos, luego ella aparece proyectada en blanco y negro dando un giro en el aire. Todo era irreal, si eso es no tener creatividad y buen gusto, no sé lo que es. Y ahora sí, el gran momento de la cuenta regresiva. Se apagaron las proyecciones y se enciende una luz violeta que dejaba delinear la figura de ella en el telón, Y comienza Dance In The Dark.
Se subió el telón mostrando el escenario. ¡Qué escenario! Era como un edificio con escaleras y tarimas, y letreros de luces de neón. Después de cantar una cuantas se disculpó con lágrimas en los ojos el haberle tomado tanto tiempo para llegar a México con su Monster Ball Tour, también dijo que esa noche era para que todos fuéramos lo que quisiéramos ser, que debíamos ser libres desde esa noche en adelante. Salió un automóvil verde con un teclado en el cofre, pero casi ni lo tocó, ella se dedicó a bailar y cantar junto a sus bailarines.
El coche verde se fue y dio paso a un vagón de subterráneo en dónde salió vestida de una monja con su traje de plástico y cintas adhesivas en los pezones. Cantó y bailó con toda la fuerza de su cuerpo. El vagón y los bailarines se fueron y quedo ella sola con su piano fue el momento donde la magia tuvo su mayor punto al tocarnos la canción Americano, la cual jamás había sido tocada antes en ningún lado y que habla sobre las leyes injustas para con los inmigrantes ilegales en los Estados Unidos.
El telón se volvió a bajar unas cuantas veces más para mostrar más proyección de ella una vez llena de sangre. El telón se levanta y los edificios que había antes se desplazan a los costados para aparecer arboles gigantes, sin hojas, de color morado. Creo que en este punto fue cuando guardé la cámara por miedo a que la feroz y fría lluvia que acababa de empezar, y que no pararía, me la descompusiera. Otra vez el telón donde en la proyección estaba siendo vomitada por una mujer en su vestido blanco con chorro de pintura azul. Se subió el telón y aparecieron sus ya famosas orbitas metálicas para comenzar a cantar Bad Romance.
Uno de los momento más memorables fue cuando cantó Paparazzi. Todas las luces del escenario se apagaron y de repente salió un enorme monstruo mecánico al que ella llamó “the fame monster” era una especie de gusano con tentáculos, los cuales eran manejado por los bailarines, y cabeza de pez himantolophus. ¡Fue fenomenal! Llegó la hora de hacer una falsa salida, que sólo causó que los Little mosnter perdieran la cabeza gritando una y otra vez que volviera (en realidad no sé porque hacen eso de las falsas salidas, no me gustan). Volvió para cantar y bailar con TODO las últimas dos canciones, Born This Way y Judas, meneaba la cabeza con la peluca tiesa, mojada por la lluvia, pero a ella no le importaba, sólo quería que sus fanáticos se fueran con una grata experiencia. Y te lo puedo asegura, a ti, señor lector, que totalmente lo fue.
Sigue leyendo →